Jóvenes Hoy

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¿Es un problema tener un noviazgo largo?

Salir con alguien que te atrae, de quien te enamoras, tiene el objetivo de conocerse mutuamente, de ver con paciencia si podéis construir un proyecto de vida juntos. La relación sexual, la entrega total de tu persona, será más segura cuando puedas asumir el compromiso total ante un proyecto de vida. Entregar tu sexualidad a la persona amada, es una de las entregas más personales y bellas que puede realizar un ser humano. Seguramente quieres acertar en tu decisión de a quién te entregas y que esa persona sea quien realmente ha decidido seriamente compartir su vida contigo con todo lo que ello implica.

Por esta razón muchas personas deciden esperar al matrimonio, momento en que se comprometen públicamente y ante la Iglesia si son creyentes, antes de tener relaciones sexuales.

Una de las situaciones que no facilita esperar al matrimonio antes de tener relaciones sexuales es que los jóvenes actuales pasan muchos años juntos –demasiados–, antes de concretar su decisión de casarse. Es verdad que hay quienes no tienen más remedio que retrasar este compromiso por razones diversas, como las económicas o la formación personal, pero también ocurre que la propia pareja se acostumbra o los propios familiares les alientan a esperar hasta tener todo, o casi todo, resuelto antes de casarse (formación académica totalmente acabada, apartamento comprado y completamente amueblado, un trabajo fijo, haber recorrido antes “suficiente mundo”, etc.).

En realidad, muchas veces lo único que se busca es alcanzar ciertas “comodidades” porque se piensa que son imprescindibles para la felicidad matrimonial. El problema es que no se toma en cuenta que muchas veces es la espera excesiva antes del compromiso del matrimonio la que puede causar dificultades, no solamente al hacer más difícil cumplir con ese deseo libremente adoptado de posponer la entrega sexual mutua hasta tener un compromiso estable, sino en otros campos como el de la fertilidad, que va disminuyendo con la edad.

Una mirada a la realidad nos lleva a afirmar que en la mayoría de los casos no se trata solamente de problemas económicos o profesionales ya que muchos jóvenes se casan antes y con menos medios económicos y van resolviendo sus problemas. Estas parejas a lo mejor abrazan con una mentalidad de mayor aventura el encanto de comenzar antes sus vidas en común, siendo más jóvenes, aunque todavía les queden pendientes algunos proyectos académicos o profesionales, o aunque tengan que empezar viviendo austeramente. Pero aprovechan otras ventajas, como la de tener y criar a los hijos con la energía propia de un adulto joven.

En definitiva, es necesario llegar a un equilibrio entre las ventajas de la juventud con sus dosis de “aventura” y optimismo ante el matrimonio, y la necesaria responsabilidad para poder atender con dignidad los deberes propios de la vida matrimonial.

Evidentemente es complicado recomendar un número concreto e ideal de años para salir juntos antes de casarse. Algunas personas han tenido éxito tras pocos años de conocerse porque su madurez personal les ha permitido conocerse bien en pocos años y han logrado hacer crecer su amor hasta el compromiso en relativamente poco tiempo. Otras personas han necesitado más tiempo. Sin embargo, la recomendación general es de no alargar innecesariamente este tiempo de noviazgo.

 

 

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